Muchas mujeres a mitad de nuestros 30s o a los 40, experimentamos una serie de síntomas y cambios en nuestro cuerpo que, por lo general, nos lleva mucho tiempo identificar qué es lo que está provocando esas modificaciones.
Calculo que alrededor de mis 36 empecé a notar algunas cosas que solo hoy en día puedo relacionar a la perimenopausia. Lo primero que noté fue una pérdida exagerada de cabello. A la par me di cuenta que a pesar de estar atenta a mi alimentación, no estaba perdiendo peso sino incluso estaba aumentando. Cuando prendí un poco las alertas de algo hormonal fue cuando empecé a sufrir bochornos o sofocos nocturnos.
Aún así, no presenté mucha atención y lo asumí como algo de la edad o procesos normales que tenía que pasar. Sin embargo, cuando fueron transcurriendo los años los síntomas aumentaron y no la estaba pasando bien. Esto lo relacioné completamente a la disautonomía, asumí que se estaba modificando y que ahora era peor que antes.
En una cita con mi ginecológa, cuando aún no estaban tan claros los síntomas, me pidió realizarme estudios hormonales y me dijo que valoraríamos tomar alguna hormona natural en caso de seguir los síntomas.
Mis niveles hormonales salieron normales de acuerdo a la edad, es decir, comenzaban a bajar pero dentro de lo esperado. Así que tanto ella como yo decidimos seguir sin nada más.
Sin embargo, conforme fueron pasando los años se sumaron más síntomas y más intensos, por lo que mi calidad de vida empezó a disminuir. Empecé a sufrir muchísimas náuseas, que son un síntoma común de la disautonomía, por lo que por supuesto seguía pensando que era ella.
Tengo taquicardia sinusal inapropiada, por lo que mi frecuencia cardíaca sube sin motivo, de manera desproporcionada y también en reposo.
Los incrementos en mi frecuencia cardíaca empezaron a aumentar, todo me resultaba una tarea por de más compleja, no tenía energía, sentía que mi vida estaba en modo sobrevivencia por la falta de energía y por la combinación de síntomas que me estaban llevando a un punto muy bajo, como nunca lo había sentido.
Mi cardiólogo me indicó volver a un medicamento que disminuye la frecuencia cardíaca, ya lo había tomado y me había caído súper bien. Sin embargo, en esta ocasión no tuvo el mismo efecto, no fue tan notoria la disminución de la frecuencia cardíaca y tampoco de los síntomas.
En algún punto estaba muy desmotivada por sentirme físicamente tan mal y muchos días lloré por pensar que así tendría que ser mi vida, creyendo que todo se trataba de disautonomía. En ese punto hacía todo lo que podía, estaba en mi mejor momento de movimiento, me esforzaba mucho por hacer ejercicio, tomar agua, seguir todas las medidas generales para la disautonomía y nada mejoraba.
En este contexto empecé a notar algunos otros cambios, específicamente en mi periodo menstrual, me di cuenta que mis procesos de ovulación eran mucho más dolorosos y mis ciclos eran muy cortos. Empecé a registrar mis periodos, mis síntomas y a pensar que esto podría ser más que disautonomía.
¿Qué es la perimenopausia?
La perimenopausia es una etapa de transición hacia la menopausia. Para la doctora Mary Claire Haver, la perimenopausia es el momento en el cual los niveles de estrógeno y progesterona comienzan a variar y disminuir a medida que el cuerpo se prepara para la menopausia. Las variaciones que hay en el cuerpo con la disminución de los estrógenos afectan todos los sistemas del cuerpo y pueden predisponer a sufrir problemas de salud.
Llegar al diagnóstico puede ser complicado, principalmente por practicas tradicionales en las cuales el enfoque es el siguiente: debes tener al menos 40 para estar en la perimenopausia, no puedes estar ahí si aún tienes tus períodos regulares, si tus niveles hormonales aún entran en los rangos normales no consideran que estás en la perimenopausia o si los síntomas no les parecen relevantes.
Una tarea ante este panorama es conocer y escuchar a tu cuerpo. Así lo hice. Después de esos cambios que percibí, empecé a detectar que si bien mis síntomas de disautonomía se habían acentuado, no podía ser lo único que estaba pasando en mi cuerpo.
En ese punto los síntomas se volvieron tan intensos que ya no fue viable para mí continuar así. Desde la parte de mi cardiólogo electrofisiólogo ya estábamos haciendo todo lo que podíamos y simplemente no mejoraba, así que le apostamos todo a la ginecóloga.

A mis 39, ya con un enfoque en las hormonas, le presenté todos mis datos a mi ginecóloga. Cómo estaba teniendo mis períodos, ahí confirmamos que se estaban acortando y todos los síntomas que estaba experimentando, por lo que ella valoró, de forma muy acertada, que era necesario empezar un tratamiento hormonal, porque mi calidad de vida estaba por los suelos.
De ahí la importancia de tener especialistas que tengan una visión más nueva y completa de lo que significa la perimenopausia. Yo tengo a la mejor, la ginecóloga María Fernanda Castillo Plascencia, supo actuar a favor de mi calidad de vida y eso es fundamental.
Mi doctora no se basó tan solo en unos estudios que apuntaban a que todo iba dentro de lo esperado, sino escuchó mis síntomas y además valoró la combinación de esta etapa junto con mi condición crónica. Revisó mi historial y determinó que podía comenzar con una terapia hormonal. Me dio la confianza de estar actualizada en estos temas para no tener miedo en este tipo de tratamientos.
Me explicó que en mujeres disautónomas la baja del estrógeno es aún mayor. Quizá de ahí la intensidad de mis síntomas o mi propio cuerpo disautónomo reaccionando de una manera desproporcionada a dichos cambios, como lo suele hacer en todo.
La doctora María Fernanda supo escucharme. No me dijo ninguna de las frases tradicionales que buscan minimizar los síntomas que experimentamos en esta etapa. Le dio la importancia a mis síntomas y a todo el esfuerzo que hice por reunirle toda la información necesaria de cómo estaba viviendo y así tomar una decisión.
Estoy casi por cumplir 7 meses de mi tratamiento hormonal y me ha cambiado por completo mi calidad de vida. Mis síntomas de disautonomía siempre están pero han disminuido muchísimo, más otros síntomas que se han ido por completo y que no tenían que ver con la disautonomía.
Ahora mismo mi cardiólogo decidió que puedo intentar dejar la medicina para el corazón, tratando de determinar si ya no es necesaria una vez que se están ajustando mis hormonas. Dejarla fue muy difícil, tuve muchos síntomas, una fuerte recaída y también miedo de volverme a sentir tan mal como me había pasado. Sin embargo, confío mucho en mi cardiólogo y lo seguí intentando, ahora puedo decir que mi corazón se adaptó a estar sin la medicina y estoy muy feliz de los resultados.
Desde mi experiencia, siempre he encontrado una enorme relación entre el aumento de mis síntomas de disautonomía con las hormonas y hoy en día lo tengo más que comprobado. Ser disautónoma por sí mismo no es sencillo, pero tener disautonomía y a atravesar la perimenopausia es de lo más complejo.
Tengo la suerte de tener muchos especialistas a mi alrededor que me siempre me ayudan a mejorar mi calidad de vida, cuidar mi cuerpo y por eso me siento sumamente afortunada.
Síntomas de la perimenopausia
Estos son algunos de los síntomas que experimenté y que sé que están relacionados con la perimenopausia:
- Pérdida de cabello.
- Aumento de peso.
- Acortamiento de mis períodos menstruales.
- Ovulaciones dolorosas.
- Períodos menstruales más dolorosos.
- Aumento en el abdomen bajo.
- Ansiedad.
- Dolor en la planta de los pies.
- Dolor en el hombro.
- Dolores articulares.
- Cambios de humor.
- Sofocos o bochornos.
- Náuseas.
- Incremento del olfato.
- Taquicardias.
- Incremento de mi frecuencia cardíaca.
- Sueño más ligero.
- Dificultad para concentrarme.
- Olvidos constantes.
- Fatiga crónica.
- Aumento en la frecuencia urinaria.
- Picor en los oídos.
- Piel seca.
Tengas o no una condición crónica como yo, por sí misma la perimenopausia afecta mucho la calidad de vida y en muchos casos lo tomamos como si fuera normal. Vivir así no es normal y tenemos el derecho de buscar mejorar nuestros síntomas y cuidar de nuestro cuerpo en esta etapa.
Cuando recibes terapia hormanal como yo lo hice, no solo lo haces para disminuir los síntomas, a la vez proteges tres elementos vitales de acuerdo a las y los especialistas: tu cerebro, tu corazón y tus huesos.
Para las mujeres que tienen disautonomía y están posiblemente en esta etapa, te recomiendo prestar mucha atención en tus síntomas y a no confiarte que es tan solo esta condición la que te hace sentir así, indaga si puede tratarse de cambios hormonales que estés viviendo, tratarlo puede mejorar tu calidad de vida.
Si estás pasando por la perimenopausia o la menopausia me encantaría saber qué te ha funcionado y cómo la estás transitando, déjalo en los comentarios.
-ALHQ 💙















